Con volumen: los trabajos ilustrados en 3D de Maite Mutuberria

Siendo el papel el soporte más empleado por los ilustradores, es lógico que las dos dimensiones hayan sido nuestras aliadas durante tanto tiempo. Para conseguir resultados diferentes sólo hay que hacer un movimiento: doblar el papel. 



Estas fotografías pertenecen al trabajo de la ilustradora Maite Mutuberria titulado Karabin Karaban. Un homenaje a los juegos infantiles que tiene su origen en la exploración por los universos de la ilusión óptica y su última parada, de momento, en una exposición de los finalistas de un concurso de la comunidad de Navarra. Maite nos cuenta el proceso de creación en primera persona:

Generalmente los pop ups, manualidades con volumen y todo aquello que se salga de las dos dimensiones se me ha dado bastante mal. Siempre que lo intentaba acababa con los dedos pegados y las figuras bastante desastrosas, por eso no es algo que haya hecho muy a menudo. Como los teatrillos, zootropos y otros instrumentos que representan los orígenes remotos de la animación me atraen desde hace tiempo, desde que estudiaba Comunicación Audiovisual en la universidad, decidí hacer el taller de Elena Odriozola y Gustavo Puerta. Me interesaba mucho ahondar en ese mundo mágico que es para mí la animación y que encaja y potencia la temática del juego. 
Una vez en el taller, la cosa fue menos relajada que lo que acabo de decir sugiere. Tuvimos que hacer muchas cosas en poco tiempo: ruedas de personaje con diferentes caras, cristales para la linterna mágica, teatrillos… Al principio nos estresamos todos un poco, más aún teniendo en cuenta la labor de construcción que estas piezas requieren. Entre risas nerviosas y malas leches íbamos haciendo estas cosas con la cuenta atrás de Gustavo. Aun así, poco a poco fuimos entrando en la dinámica y, sobre todo, desprecupándonos del resultado, al menos yo. Entendí que la cuestión era jugar, probar, hacer y hacer… para que todo lo que hiciéramos en tan poco tiempo resultara una inspiración futura. Lo importante: transmitir la fantasía, generar fascinación.

Y efectivamente, esa inquietud que me creó el taller fue lo que me motivó a crear Karabin Karaban. Quería hacer algo que homenajeara o defendiera la vuelta al juego de toda la vida, a esos tiempos de brincos, zapatos sucios y postillas en las rodillas, al juego físico. Creí que ilustraciones en tres dimensiones favorecerían esa idea: figuras como marionetas, juegos de sombras, columpios de cuerdas reales, escenarios dentro de cajas… (son cajas viejas de puros, zapatos, garrapiñadas… en las que guardamos las cartas, piezas del lego, cromos…). Además, para generar un juego real, el propio espectador se sorprende al abrir cajas y descubrir lo que hay dentro. Es más, las propias tapas llevan luces para que el espectador genere sombras y se divierta al mover las tapas y alumbrar las figuras. 

Con la obra ya terminada, la presenté a los Encuentros de Jóvenes Artístas de Navarra, un concurso que da lugar a una exposición con la obra de los finalistas en el Centro de Arte Contemporáneo Huarte (Navarra); y de la que sale un primer y segundo premio. Me apetecía estar en una reunión de gente y artistas de mi tierra, y es que aunque viva en Madrid mantengo un lazo muy fuerte con mi pueblo y mis raíces. Creía que mi trabajo podía encajar en un evento así y para ser sincera, también hubo motivación económica, todos sabemos que la vida del ilustrador es bastante dura…

La obra fue seleccionada entre los finalistas y por tanto está expuesta en Huarte. Mi mayor miedo era que mi obra pudiera quedar demasiado artesanal al lado de otros proyectos más contemporáneos, pero la verdad es que el día de la inauguración me quedé bastante satisfecha. Creo que consigue generar y transmitir la magia del juego, que era mi objetivo.

Gracias por compartir tu experiencia con todos nosotros, Maite.  ¡Y enhorabuena por la exposición!

La gestión de las ideas: "Conducir es fácil", de Fernando Pérez Hernando

¡Qué mejor que un jueves para seguir investigando el proceso de creación de un álbum ilustrado! ;)

Hoy buceamos hasta la etapa -1 del álbum ilustrado. Pongámonos en situación: estamos en ese momento en el que, de repente, una idea nos sorprende en medio de nuestra rutina. Animales disfrazados, nuevos planetas, una técnica con la que experimentar, un sentimiento que transmitir: estamos emocionados. Entonces es cuando llega la razón para bajarnos los humos: esa idea, ¿nos convence lo suficiente como para dedicarle cierta atención o es otra de nuestras locuras? Es el momento de la selección, de esa etapa que podríamos titular como gestión de las ideas, un sintagma que para muchos podría ser sinónimo de domar el viento o sentar a un niño a ver una película de Garci: a priori parece algo casi antinatural. 

No es fácil identificar qué ideas son placeres que satisfacen una necesidad de imaginar y cuáles se pueden exportar al mundo. ¿Qué atributos han de tener aquellas que son idóneas  para ser comunicadas? Normalmente durante el proceso de gestión de nuestras ideas tenemos tiempo para evaluarlas. Siempre y cuando el proceso sea de estos en los que rumiamos nuestras ocurrencias una y otra vez, pero, ¿qué pasa cuando lo que tenemos es una idea feliz? Unos tienden a menospreciar estas revelaciones creativas, otros adoran con vanidad su capacidad. Creemos que es justo darles una oportunidad, ¿o vamos a desdeñarla simplemente por su celeridad? 

Fernando Pérez Hernando, al que muchos recordaréis por su espectacular entrada con pico y escalera en las mesas de editores de Ilustratour 2011, nos ha contado cómo fue el origen de su próximo álbum, cuál fue la trayectoria de su idea feliz:

El álbum Conducir es fácil surgió la tarde del miércoles durante el curso de Martin Salisbury. Una compañera me llamó para enseñarme su bocetos. Me acerqué a ella y no paraba de girar papeles, dándoles la vuelta una y otra vez mientras me hablaba; tras dos minutos, noté que le había perdido la atención y que en lugar de oírla hablar la estaba viendo conducir un coche con un volante de papel. En ese instante me di cuenta: ¡ahí había una buena idea!

Volví a mi sitio en la mesa, pidiéndole mil veces perdón a mi compañera y le prometí que volvería en cinco minutos para hacerle caso de verdad, diciéndole que se me acababa de ocurrir una idea que tenía que apuntar. Ahora, además de pedirle perdón, aprovecho para darle las gracias. Gracias María, y también gracias a Karishma por ayudarme con el inglés.

Me senté y apunté en mi libreta cuadriculada el título Conducir es fácil y las cinco o seis primeras dobles páginas, que tenía claras que había que incluir en este libro. 




Luego, para provocar las siguientes ideas que llenarían las siguientes páginas cogí una lapicera y la libretilla y me fui a pasear con ella por los pasillos del Museo, agarrando la libreta a modo volante, y jugando con ella al tomar las curvas de los pasillos. Incluso llegué conduciendo mi volante-libreta hasta la plaza de la universidad y vuelta, mientras la gente por la calle me miraba cuando decía en alto gira a la izquierda si lo consideras necesario… Estos apuntes se los enseñé a Martin y le dije que para el día siguiente tendría una maqueta montada.




Ya le había enseñado otros dos proyectos, que me había dicho que eran redondos, y cuando vio Conducir es fácil me preguntó que de cuándo era esa idea, le contesté que la había tenido ahora mismo, y su respuesta fue literalmente: No sé que desayunas, pero quiero tomar la misma droga que tú. Esas palabras me dieron aún más confianza en mi proyecto…

Dios mío, si Martin dice eso… – pensé.

Y con la fuerza que me dio, y mi maqueta bajo el brazo, me presenté el domingo a Arianna de la editorial A Buen Paso (esta vez fuera de horario, y ya sin escalera ni pico). Quedé encantado por el tiempo que me dedicó. En ese momento, hice fotos de mi maqueta y se la entregué a Arianna.

Al día siguiente, empecé mis vacaciones con mujer e hijos de la manera más bonita que se pueden empezar, con la llamada de Arianna : Buenos días Fernando, sólo es para decirte que he dormido y sigo pensando que vamos a editar ese álbum.


A fecha de hoy, el álbum está previsto que llegue a las librerías en enero, y las ideas se han ido perfilando y mejorando, gracias en gran medida a la buena comunicación que mantenemos Arianna y yo, y a la ilusión que ella vuelca en los proyectos en los que se involucra.

Intentamos conseguir mediante el uso de la tipografía, la inteligencia del lector y una buena dosis de humor un correcto manual para aprender a conducir. Tanto para niños, como para no tan niños.



Me decía Fernando:
No puedo dejarte hacer un post sobre este album sin dar las gracias a Arianna, que creyó en él cuando era solamente una idea, y lo alimentó de fe y energía para que creciera fuerte.


Por último, comentarte que el año pasado me apunté únicamente a las charlas del fin de semana, y a las entrevistas con los editores llevé un pequeño book en el que ponía en la primera página: No soy ilustrador…, y en la segunda Pero me gustaría serlo!. Al final del book había una pequeña encuesta con 10 preguntas tan absurdas para los editores como: ¿Mi book te ha gustado más que el ArtBook de Rebeca Dautremer? –Si. –No. –Tal vez.

La experiencia me gustó tanto que me prometí volver a curso y charlas para el año siguiente (2011), y este año llevé junto a mis tres propuestas de álbum, mi escalera y mi pico de cartón pluma, una tarjeta que decía: Fernando Pérez Hernando, ¿Ilustrador?. Ya que yo mismo tengo mis dudas.

Ahora lo que no sé, es lo que pondré en mi tarjeta para el año que viene…


Muchas gracias, Fernando, por compartir tus intimidades creativas con nosotros. ¡Mucha suerte con el álbum!


Éste será mi próximo álbum

¡Ay! Si hubiera una fórmula infalible para detectar cuál de las mil ideas que pasan por nuestra mente o de los cientos de garabatos que hacemos es el bueno… que nos ayudara a comprender cuál es la clave, a detectar cuando estamos ante el origen de un proyecto que, entre tantos, tendrá una evolución y un fin, un resultado más allá de la experimentación… 

¿Con cuál de nuestras obras nos quedamos? ¿cuál es el momento en el que nos sentimos convencidos para subir al siguiente escalón? “Yo con este personaje tengo que hacer algo”, “esta historia tiene algo, tiene futuro”. Es curioso observar y reconocer en nosotros mismos el objeto motivador de nuestras decisiones. 


Le damos la bienvenida a esta nueva etapa del blog con el proyecto de una amiga ilustradora que acogemos con especial cariño: su origen nos pilla de cerca. 
Mar Cerdá es la autora del álbum Too late, editado por Proteus en junio de este año. Too late narra exclusivamente con imágenes una breve historia entre dos peces que viven en una pecera. Uno de ellos (el grande, por si tenéis curiosidad), quiere conversar con su único compañero: le persigue, le canta, le habla… pero el pez pequeño le ignora sistemáticamente. Explicar un sentimiento con palabras es algo que prefiero delegar en aquellos que dominan la poesía, por lo que la explicación del contenido llega hasta aquí. Proteus incluye el ejemplar en su línea de filosofía y ética: la delicadeza y sencillez en los dibujos y el apacible ritmo narrativo nos zambullen en esa pecera, en la que nos sobrecogemos ante la idea de pensar que ya es demasiado tarde.



Mar aborda la compleja didáctica de los sentimientos de una forma directa: el mensaje no subyace al hilo narrativo principal, es el propio argumento del álbum. No vas a poder leerlo y resistirte a sentir, a empatizar, a pensar. Resulta fascinante pensar que la simplicidad de los peces y su relación pueda provocarnos e introducirnos en un terreno tan íntimo. 



Podéis ver algunas páginas aquí:




Mar nos explica  que este proyecto nació en Ilustratour hace dos veranos. En el taller con Jutta Bauer los alumnos tuvieron que escribir e ilustrar una historia propia. 

“Coincidía que una semana antes se me había muerto un pez así que la historia que me salió fue sobre peces. La escribí del tirón, al tercer día de curso, pensando en esa muerte del pez y en su ahora solitario compañero: si se acordaría de él, si tenían tres segundos de memora como dicen, etc. Y sin pensar en qué estaba contando dibujé toda la historia de principio a fin, como si me la estuvieran contando desde algún lugar recóndito de mi cabeza. Una vez terminada y al releerla fue cuando me di cuenta de que no sólo estaba hablando de peces, que no era una historieta sin más.”


Mar terminó los dibujos para  la exposición de los trabajos de los talleres y, una vez en casa, habiendo hecho y deshecho alguna que otra vez los originales, buscó la editorial. Nos explica que, aunque sus ilustraciones suelen ser más detallistas, la influencia de Jutta se refleja en el estilo del libro, y que de lo aprendido anteriormente en un taller que preparamos con Arianna Squilloni, surgió la elección de que sea un libro sin palabras. 


Hasta aquí algunas pistas sobre el camino andado por Mar para la publicación de Too lateJugar con las variables, argumentar las decisiones, mirar, observar, interiorizar… O, simplemente, tener una revelación, dejarnos llevar. ¿Son, efectivamente, los orígenes de un libro inescrutables?

Os presentamos a… Gloria Lapeña

Después de conocer a la nueva Mascota Ilustratour 2012, nos acercamos a su creadora, Gloria Lapeña para que nos cuente algunas cosillas que nos hagan conocerla a ella también un poco mejor.


¿Por qué participaste en el concurso?

En primer lugar, porque me gusta inventar seres imaginarios que tengan entidad propia, sin necesidad de pertenecer a una historia o relato concreto. En segundo lugar, porque me hacía ilusión que una creación mía pudiese servir de referencia para un acontecimiento sobre la ilustración.


¿Qué significado tiene tu propuesta de Pato Pollo?

Patopollo 2012 es el mundo de ilusiones que encierra cualquier ilustración. Una imagen de dulzura y sosiego expresada por un personaje alejado de la perfección y de la belleza. Transmite el carácter soñador que poseen la mayoría de los ilustradores.


¿Qué crees que puede aportar a la imagen de Ilustratour 2012?

La idea de que, como comentó Alfonso Ruano en las jornadas, “un ilustrador es alguien que dibuja bien, pero a la vez un poco mal”. Mi mascota está bastante trabajada, pero también sencilla y fácil de recordar. Detrás de la ingenuidad aparente de una ilustración hay mucho trabajo en soledad, así que pensé que después del predominio del rojo de esta última edición, vendría bien un poco de azul.


Has participado en Ilustratour a tope: dos semanas de talleres y las Jornadas. ¿Qué es lo más interesante que te llevas de la experiencia?

Poder aprender de primera mano a través de los consejos y ayuda de profesionales todo aquello que no sería posible a través de blogs, libros o páginas web, donde no existe la convivencia ni el diálogo directo. Espero volver el año que viene a los talleres y seguir aprendiendo y conociendo a gente con las mismas inquietudes.

¿A qué te dedicas en este momento?

Continúo con mi formación. Voy a comenzar 5º curso de la Licenciatura de Bellas Artes en la Universidad de Murcia. Intento reconducir mis estudios a la ilustración, ya que en el ámbito universitario es una materia a la que no se le presta demasiada atención, siendo un apéndice o complemento del diseño gráfico. (Solo tenemos que ver cómo en toda Europa existe un único Máster Oficial de Ilustración en Cambridge, dirigido por Martin Salisbury).


¿Por qué quieres dedicarte profesionalmente a la ilustración?

En realidad no ha sido una decisión estudiada, ni me he parado a pensar en ello. Siempre me ha gustado mucho leer y dibujar y poco a poco, casi sin darme cuenta, me he ido definiendo hacia la ilustración.


¿Quiénes son tus ilustradores favoritos?

Admiro a muchos ilustradores, especialmente a Shaun Tan, Noemí Villamuza, Elena Odriozola (que dirigió uno de los talleres, junto con Gustavo Puerta) y Rebecca Dautremer, aunque en las jornadas se han nombrado otros que me han interesado bastante.


Muchas gracias, Gloria. Ahora estamos todos un poquito más cerca…de ti y de Pato Pollo 2012.